Aprovechar las vacaciones para leer lo que no podemos durante el año no deja de ser una actividad agradable.

Especialmente cuando te descubres leyendo ávidamente hasta no emplear más de tres días en completar el libro, a pesar de que tu hiperactiva sobrina se encarga de llamarte cada diez minutos, por si acaso se te había olvidado que estaba allí, dispuesta a quejarse del inmovilismo incomprensible de los mayores a la hora de la siesta, que no nos da mas que para - como mucho - sentarnos a leer junto a un buen ventilador.

Es curioso como Matilde Asensi es capaz de relacionar la trama templaria tan de moda en estos tiempos con el Camino de Santiago aderezado con las recurrentes especias de los Illuminati.

¿Demasiados libros del mismo tipo últimamente?; puede ser, pero en mi caso se trata más de disfrutar de la lectura que de ahondar en la crítica literaria - que si algo tenemos de sobra son críticos dispuestos a poner en entredicho cualquier estilo, género o temática - y creo que Iacobus cumple con los requisitos fundamentales para ocupar el tiempo de quien lee con una narración ágil e inteligente.

Además, me sirvió para sacarme la espinita del presente año, en el que todavía no me había podido permitir un atracón de lectura compulsiva de esos que no te permiten detenerte hasta que no ves la palabra mágica:

FIN

Una palabra perfecta para dar comienzo a esta historia sobre literatura, mitos y otras banalidades en las que gusto de emplear mi tiempo libre.