Lo que comenzó con Iacobus, terminó con un verano literario powered by Matilde Asensi. De hecho, las dosis de lectura pasaron a ser cada vez mayores cuando les llegó el turno a El origen perdido y El último Catón, mientras que El salón de ámbar me pareció algo más flojo.

De todas maneras, no es cuestión de quejarme de la persona que me ha amenizado el verano como no me sucedía desde hacía tiempo.

Si alguien quiere una recomendación, yo me quedo con El origen perdido, aunque, como siempre, es muy subjetivo.